La tecnología nos maravilla, pero también ha de inquietarnos.
Ayer veía la serie “Roma” y, espectante ante las imágenes con créditos de la presentación de cada capítulo, pensé: En Roma se hacían graffitis, todos podían escribir en las paredes de la ciudad, o dibujar… Y ahora…, ahora se hace a escondidas por la noche. A lo mejor no tiene nada que ver esto con la noticia en cuestión, pero sí que la tiene: estamos más controlados que nunca, los ciudadanos tenemos un sinfín de prohibidos que asumimos sin cuestionarlo, y esto sumado a un total y absoluto control de nuestras vidas, a una enorme posesión de nuestros datos personales para cualquier maldita razón interesada.
El otro día me llamaron para que aprendiese inglés. No me preguntaron si quería información acerca de sus cursos, no; directamente me dijeron que indicase a qué hora iba a estar en mi casa para que viniesen a comerme el tarro. Les contesté que no me interesaba en ese momento, y claro… la cuestión de esto es que no contesté a su pregunta realmente.
No puedo imaginarme haciendo eso con posibles clientes míos, no soporto ni el spam, ni las llamadas a puerta fría, ni el telefonito sonando todos los puñeteros días con promociones e historias… Hay formas más decentes de encontrar clientes que convirtiéndose en un spam ambulante que da tumbos por la vida.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha levantado la voz de alarma, vamos que ha apretado las tuercas a Google y Facebook. El director Artemi Rallo de la AEPD ha criticado a Google diciendo que no respeta el derecho de intimidad de muchos ciudadanos al azar. Al parecer los coches de Google de su servicio Street View captaban los servidores wifi de los habitantes de las zonas grabadas, o rastreadas.
Y Facebook ha recibido críticas por dar información de sus usuarios a empresas.
No me sorprende, esto ya era sabido desde hace tiempo. Y me resulta chocante como nos dominan y nos comen la cabeza de manera constante: nos creemos realmente que todas estas cosas son innovaciones de la técnica, avances maravillosos para el futuro, y tal y cual. Yo sentiré como avance tecnológico real el día que pueda llevar un vehículo gastando aire, o hidrógeno, y que de verdad aparezca y se venda y podamos comprarlo, y no nos esperemos a acabar con todas las sociedades que han tenido la desgracia de estar en un lugar del que se extrae petróleo; o sentiré como avance de la sociedad el día que todo el mundo que quiera pueda estudiar gratis, y el día que todo el mundo pueda acceder a la cultura gratuitamente.
Pero curiosamente, detrás de todos estos avances, aquí concretamente en Internet, lo único que hay es tenernos fichados a todos. Yo estoy en Facebook, piqué y no puedo borrarme, es absolutamente increíble pero ¡no podemos borrar nuestros datos! Así que lo he restringido hasta donde me ha parecido conveniente en cuanto a privacidad, aunque claro, reconozco que yo soy la primera que me dejo ver en Internet, así es como me promociono, en otras redes sociales profesionales y de empleo, no dando el follón a la gente llamando a su casa y citándome tan pancha a la hora del café en su salón. Pero está claro que quien quiera borrarse de una red social debe poder hacerlo, y quien no quiere que nadie conozca sus datos debe tener ese derecho indiscutible.
Fuentes:
Público: “Google no cumple con Protección de Datos”
Artedinámico: “Google y Facebook han cruzado ya “varias líneas rojas”"


